Seguidores de Killo y Pisha

miércoles, 21 de marzo de 2012

XIV

LA PAREJA BOOM
(Segunda Parte)


Al día siguiente



A las nueve en punto de la mañana esperaba Killo a su compare. Éste apareció veinte minutos más tarde.

—¡Tu ere carajote! ¡Ehh..! Contesta Pisha, tú ere carajote!

—Joé Killo, que me he quedao sobao.

—¡Aonde va vestio de mamarracho?

—Voy de spiderman Killo, asín no paso desapercibio como ayer, que tor mundo me ingnoró.

—Ya te puede ir quitando esa mierda de ropa, y, ¿que hacen aquí la Choco y tu cuñao, eh? Ya se pueden ir najando, pero ya.



Un rato después



—Ea, ya estamo otra ve aquí —dice Killo al llegar a la puerta de la sucursal bancaria.

—Po yo estoy jiñao, compare, y aún no hemo entrao.

—Tranquilo Pisha, nos apretujamo en la cola, como ayer, y le pedimos el juldó al cajero, pero esta vez que nos vean bien la cara, pa que luego no se confunda.

Siguen a rajatabla lo planeado y cuando ya estaban próximos al cajero, entraron dos individuos portando pistolas. Gritaban exaltados que se trataba de un atraco.

—¡Todos al suelo y no pasará nada! ¡Rápido! ¡Somos la pareja Boom y venimos a llevarnos el dinero! ¡Todos al suelo, vamos! —gritaron de nuevo.

—¡Esto que ehhhh, Killo!

—Estos tio están majara, Pisha, nosotros somos los auténticos Boom.

—Y ahora que hacemos compare, otra vé estoy jiñao por la patas abajo.

—Y’astá, no aguanto má. —El Killo se pone de pié y se dirige a la gente— ¡Señore, estos dos elementos son ladrone de pacotilla, la auténtica pareja Boom somos nosotros, Killo y Pisha, y no estos mamarracho. —Todos los presentes se rien— ¡Má respeto que no respondo de mí, eh! —las carcajadas aumentan. Los dos ladrones se muestran desconcertados y sin saber que hacer.

—Killo, aquí ni respeto ni ná de ná. ¿Te da cuenta? Lo mismito que ayer.

—Tranquilo Pisha, que estos dos pájaro no van a trincar lo nuestro. Ya te dije que la crisi es mu mala y hay cola pa entrá en chirona, pero nosotros estamos primero.

—Vamo avé, ¿quiene somo nosotro? —le pregunta Killo a la Choco y al cuñao que están en el fondo con cara de susto.

—Po el Killo y el Pisha ¿Acomosí? —responde la Choco.

—Noniná —comenta Pisha por lo bajini.

De nuevo la gente se partía de risa y a los dos pobres ladrones que acababan de entrar solo les faltaba llorar.

—¡Me cagoendié, Pisha, esta tía es carajota, ¡somo la pareja Boom!

—Si, Boom, Yeis Boom —responde el cuñao con mucho malage y con la sonrisa de hiena más visible que nunca.

—Pisha, Pisha —le dice Killo de nuevo por lo bajini— ¿Sabe que te digo, compare? Que con nuestra comida nadie juega, a por eso dos mamone, vamos a demostrar a todo el mundo que los ladrones de verdad somos nosotros.

—Compare, ¿no te da un poco de jindama?

—Po te mete la mierda pa dentro, carajo, ya te quiero ve estirao y con cara de mamón.

Tal como lo dijo lo hicieron. Se tiraron encima de los dos individuos y se montó una bronca gorda. Hasta la Choco repartió todo lo que pudo y más. En medio del tumulto apareció la policía y en cuestión de segundos consiguieron reducir a los dos atracadores. A Killo y Pisha le vitoreaban como auténticos héroes.

—¡Qué no jodé, que yo quiero ir al trullo con mi compare. Que nosotros somos la pareja Boom! —Gritaba Killo sin que nadie le prestara atención.

—¿Qué hacemos ahora, Killo? Estoy desmayao y con este negocio vamos a pasar tela de hambre.

—Calla y saluda a la gente con la mano, que ya habrá tiempo de pensar en otra cosa.

—¿Adonde nos llevan a hombro como a los toreros?

—Calla y saluda, carajo, que a lo mejón nos dan de comer.

—Dió vieja, qué doló má grande de güebo, Killo.

—Por tu curpa, Pisha, que ere mu gafe, contigo na sale bien.

—¡Aaaaro! Descuanjaringao tó y la curpa es mía. Killo, me zúarcarajo tó.

—Pisha, ¡Borderíos a mí ni uno! Sabe lo que te digo, ¡qué te vaya a tomar por culo!

—Tequiyapuí.















































martes, 13 de marzo de 2012

XIII


LA PAREJA BOOM

(Primera Parte)





Después de comprar un cuarto y mitad de salchichón, dos barras de pan y una cerveza de litro, fue a sentarse a un banco de la Plaza del Rey, lo más cerca posible de su añorada Gran Vía, para esperar a su compadre.

Media hora más tarde y con cara de pocos amigos.



—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—Killoooo

—Pishaaaa

—Me cago en tus casta, compare, por qué tarda tanto, chiquillo, que estoy desmayao.

—La Choco Killo, que es mu jartible y me quería dá el puchero agrio de antié, le he dicho que se lo coma la hiena de mi cuñao, que está cebao de tanta pringá.

—Qué bien habla, compare, es que de curtura estamo sobrao.

—Y de inteligencia Killo, porque ni un totobaba se hubiera comio ese puchero rancio y ademá luego tenía que está agradeció y tó. Ahora, toa la pringá p’al mamón de mi cuñao.

—Qué ya m’enterao que tó la pringá la trinca tu cuñao, no sea má jartible, que la envidia es mu mala ¿No he comprao yo este salchichón del mejón? Po y’astá.

—Es que me da mucho coraje que sean asin conmigo, y ma cuando estoy bajito cuerpo.

—Fítetu que ase ná, estábamos ahí, en esa terraza, con nuestro cuartito y nuestro periódico, compare, con lo que ha sido la Gran Vía pa nosotros.

—¿Y qué? Ahora estamo en este banco, al lado del caballo de Varela , con un bocata que mucho quisieran para sí.

—Aaaaro, y to el sol en la calva, y la cerveza recalentá, y las mierda de palomas por todo lado, hasta en mi zapato.

—Esto no es vida, Pisha, vamos de honrao por la vida y con la crisis tan horrorosa que hay vamos a pasar ma hambre que un naufrago en una isla desierta.

—Es que no hay chapú, Killo. Pa arbañí ni sirvo porque con tanto sol se me queda el cuerpo disgustao, de fontanero me cargo la tubería, el grifo y me como la silicona, y de camarero se me cae la bandeja encima de los güiris y se guannajan sin pagar. Y que conste que yo pongo interé, pero para lo que yo sirvo no hay ná. Asín estoy, como un rebajao pero sin pensión.

—Es que tu no sirve pa ná, compare, ademá, no se trata de eso, vamo avé, Dió no ha dado la chorla pa algo, ¿no?

—Yo que sé, pa qué…

—A ti, pa ná, con esa cara catre y’astá despachao. A mi ma dao la chorla pa pensá. Pisha, y hay que sabé, según el tipo de crisi, que es lo mejón en cada momento.

—Aaaaro, tú el listillo, como siempre. Avé, ¿qué es lo mejón pa nosotro, Killo?

—Que nos enchironen , compare, ¡Que no te de una conmursión, que te veo vení, so exagerao! Se está mejón que en un hotel y todo de varvula. Hay un probema, que nos tenemo que trijiná a los municipales.

—Cómo va sé bueno está encerrao en el talego , Killo, tu está majara, a ti el levante ta perdio un tornillo, ¡qué jindama! A ti si que te ha dao la conmursión.

—Yo te voy a decir que es eso, so listo, que ere tú mu enterao. Primero te cuento lo chungo, y luego lo bueno ¿vale compare?

—Tú me quiere trajiná, porque yo bueno no veo ná de ná.

—Lo chungo es que hay que madrugá.

—A mi eso de levantarme temprano como que mi cuerpo no lo lleva mu bien. ¿Tiene que sé ante de la una, compare?

—A to se acostumbra uno, Pisha, pero ahora escucha bien por esas orejas que Dió ta dao, escucha las ventajas: habitación para do, desayuno, comida y cena de varvula y caliente todos los día, a la carta Pisha, como en el mejón güichi.

—Hombre, no sé, no sé… to eso está mu bien, pero enchironao, y desde que me caí en el bujero, la oscuridad me da jindama.

—que hay má compare, ginnasio, jardín pa paseá, plasma, mesas pa jugar nuestras partiditas de dominó, ¿necesita algo más en esta vida, compare? Hasta una pleiestetion con dos mando.

—La libertá Killo, que es mu bonita, se me sartan las lágrima cuando pienso en ella.

—Qué libertad ni libertad, Pisha, si tu no conoce eso desde que era chiquitito… si tú eres un pringao. Qué libertá tiene tu con la sieso de tu suegra y la Choco viviendo contigo, por no hablarte del esaborío de tu cuñao.

—Ahí las dao, compare. Por eso se me sartan las lágrina, porque la echo mucho de meno.

—¿Pedir emprestao todo los día pa comerte un maldito bocadillo de salchichón en este banco es libertad? ¡Fitetú que libertad!

—La libertad sirve pa salir a la calle cuando te de la gana, y en el trullo no puede. Pa decirle un piropo a una gachí buena, y en el trullo no puede. Pa cagarte en los muerto de la momia de tu suegra, y en el trullo no puede, pa…

—Y’astá cojone, con tanta reivindicaciones, ni que fuera el sindicato. Qué jartible, Dio mío, dame paciencia que cuando le da por una murga no hay quién pueda con él.

—Solo te digo mi verdad, Killo, que sin libertá no puedo vivir.

—Si se puede Pisha, con mi chorla se puede. Hay que entrar pensando que vamos de vacaciones a una residencia con todo de varvula y ya verá como te gusta.

—Pero si un día quiero salir, no me dejan, Killo.

—Para eso está mi inteligencia. El truco está en conseguir que nos lleven una jartá de veces pero pocos días.

—¿Eso como se hace Killo, si yo nunca he matao ni siquiera a un gorrión? Un poné, una ve le apunté con un tirachina y rompí un cristá.

—Nada de arma, Pisha, ni de atragantá a nadie. Otro poné, robamos un banco y nos dejamo trincá y y’astá, compare. Si no hay chocauras ni farta parné no nos pueden incurpá de ná gordo. Nos llevan un mes a la residencia con todo pagao.

—Eso como vasé asín, compare, lo veo tela de chungo.

—Que no, carajo, vamo a una sucursá y nos arrebujamos con la chusma hasta que nos trinque el vigilante. Vamos a formar un duo, la pareja BOOM. ¿A qué te gusta?

—Noniná.

—Po y’astá.



Tal como habían planeado, al día siguiente, a primera hora de la mañana, se presentaron en la puerta de una sucursal bancaria. Los dos con sobrero, peluca y barba postiza. En esos momentos la clientela era escasa. Con toda naturalidad se pusieron en la cola de la ventanilla. A pesar de la aparatosidad de sus disfraces, no consiguieron llamar la atención. Después de varios minutos de espera, les llegó el turno.

—¡Esto es un atraco, coño! —le grita Killo al cajero— ¡Dame todo el jurdó que hay ahí!

—¡Y cuidado que la pistola que lleva es de verdad, aunque parezca chocolate, es de las buena! —le dice el Pisha.

—¿Un atraco? —responde el cajero sin alterarse— Pues vaya día que habéis elegido para un atraco, si apenas hay dinero…

—¡He dicho que toda la manteca a esta bolsa! Y en euro, nada de miseria, que nosotros somo pofesionales —Grita de nuevo Killo.

Los nervios impiden que Pisha hable en voz alta.

—¡Te juro que la pistola es de verdá! —insiste Pisha— Oye Killo, estoy hasta las tranca…

—¡Pedro! —le grita el cajero al vigilante— que se trata de un atraco… ¿qué hago?

—Tú tranquilo —le responde éste— no parecen malos chicos.

—¡Me cagondié! —Killo se desespera— ¡Qué ponga los jurdores en la bolsa si no quiere que haya una achocaura!

—Me cago en tó mi muerto tó, no sé por qué le hago caso a mi compare, voy a tené una conmursión, verá tú —se lamenta el Pisha.

—Vale, vale, ya voy, no sé a qué viene tantas prisas —el cajero se mostraba bastante tranquilo.

—¡Oiga, no les de todo el dinero que nosotros estamos aquí para algo! —gritó una señora desde la cola.

—¡Eso, eso! —dijo otra— lo único que faltaba es que despué de tanta caló no haya dinero p’amí.

—¡Tranquilo tor mundo! —gritó Killo— que mi compare tiene una pistola y es capaz de hacer una locura.

—Qué no, compare, que la tiene tu en el borsillo y creo que el chocolate se está poniendo guannio.

—¡Venga ya hombre! —le dice el cajero— termina de robar que no tenemos todo el día.

—Oiga, ¿no va usté a llamá a la policía? —pregunta el Pisha al vigilante— Que somo mu peligroso, mucho.

—Para qué, si cuando aparezcan ya os habréis najao .

—Me cago en la má. Que no, carajo, tú llama, que veremo que pasa luego, no sea quemasangre y llama, a un podé.

—Yo no quiero problema —contestó el vigilante— Vosotros haced vuestro trabajo que yo me encargo del mío, y rapidito que tenemos muchas cosas que hacer.

—Eso, encima con bulla , como si robá fuera tan fáci. Po como me toque mucho los güebos ni robo ni ná de ná, eh, asin que no nos agobie.

—Venga, trincá de una vé que esto se está poniendo empetao y hay que trabajar —les dijo el cajero.

—Será mamón el tío este. Nada que los tendré que llamá yo, como no tenga sardo en el móvil me voy a cagá en tó mi muerto tó. —le replica Pisha con su móvil en las manos— Y tó pa no gastá su sardo, que gachó má agarrao.

—Qué caló ma mala, Dio mío, me pica la cara y me pica tor cuerpo Pisha y estoy hasta los güebos de esta mierda de peluca.

—Yo tampoco puedo má, Killo, vamo al baño y nos quitamos el disfrá hasta que lleguen los municipales .

—¡Vamos a vé, señores! —gritó Killo enseñando la bolsa llena de billetes— Digan cuanta manteca necesitan que yo se la doy.

—¡Trescientos euros! —dijo una señora.

—¡Yo quinientos, que tengo que pagá el arquilé y la lú.

—¡Un momento! —gritó de nuevo Killo— Nos podemos fía de vosotros, ¿acomosí?

—Noniná —le dijo Pisha— Ni se molestan en llamar a los municipales, no sé si son carajotes o se piensan que lo somo nosotros, pero algo aquí no va bien.

—Po no se hable má. Qué cada uno vaya trincando lo que necesite que en un momento vorvemo.

Killo y Pisha entran en los servicios y después de varios minutos de espera, salen sin disfraz y contentos porque van a ir a la cárcel. La policía acaba de llegar.

—No me explico cómo, pero se han escapado —le decía el Director a la policía— eran don individuos con escopetas recortadas.

—¡Estamo aquí, señó directó, que no nos hemo largao a ningún sitio —decía Killo levantando la mano.

—Déjate de pamplinas Killo, que el tema es muy serio —le respondió el director.

—Joé, me conoce y tó. ¡Qué los peligrosos delincuente somos nosotros, mi compare y yo! —Killo no podía creer lo que estaba sucediendo — Yo vi como guardaba usté la borsa en su despacho.

—Qué no tengo el cuerpo pa tonterías Killo, tú eres calvo y estás afeitado, y esos dos elementos tenían pelo largo y barba. Además, se han llevado todo el dinero del banco, hasta el último euro.

—Qué no, señó directó, el dinero lo dejamo todo en una bolsa, ahí en medio, ¿acomosí compare? En una borsa del carrefú, la que usté agarró y la metió en su despacho.

—Quieres no molestar más —le dijo de malos modos el agente de policía.

—Pero, pero… ¡Eh, señore —gritó Killo a los clientes— ¿Le quieren explicar a estos policías que mi compare y yo somo los ladrone? Que somo gente mu mala…

Todos reían a mandíbula abierta. Nadie les tomó en serio. Los dos salieron cabizbajos de la entidad bancaria.

—Ve como no es pan comío que te enchironen carajote, la comida nadie la regala asín como asín.

—Hay que vé el ridículo tan espantoso que hemo hecho, Pisha.

—Yo estaba jiñao po las pata abajo, Killo.

—Po esto no se va a quedá asín compare. Por mi muerto que esta gente nos enchironan, de la pareja Boom no se pitorrea nadie.

—Cuando se entere la Choco compare, le va a dá un patatú del cachondeo, y el mamón de tu cuñao, con la risa de hiena que tiene, se lo cuenta a media isla, eso pa qué tú ya lo sepa.

—De eso ni mijita, mañana repetimo, Pisha, pero tenemo que parece má de verdad, y agarramos a una tía de reén, que eso siempre impresiona, y hasta que no llegue la policía no la soltamo. ¿Estamo?

—Estamo Killo, mañana comemos de varvula, aunque me jiñe otra ve por las pata abajo.



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miércoles, 29 de febrero de 2012

XII


CLUB DE LECTURA: CON UN LIBRO ENTRE LAS MANOS





—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—Killoooo

—Pishaaaa

—Donde te mete joé que llevo t’ol dia buscándote

—En la seguridad sociá, compare, pa que me den numero p’al oculista que necesito gafa.

—Pa cerca o pa lejo, Pisha.

—Po no sé compare, yo lo má lejo que voy es a Cái o Chiclana.

—Que bruto ere, cerca es pa leer el periódico y lejo cuando va al cine.

—Joé, entonce paná, Killo, porque ni leo el periódico ni voy al cine.

—Noniná.

—Ea, una preocupación meno, que estaba yo mu agobiao.

—Po ya que no tenemo na casé, Pisha, ¿vamos mañana a la beach?

—¿Aondeee?

—A la playa incurto, Beach es playa en inglés.

—Aaaaro, po yo voy al chiringuito. Chiringuito es güischi en español, espabilao.

—Entonce qué, vamos a la beachhh a surfear o no.

—No sé sorfeo, compare. No desentono del tó, pero de música voy cortito, tu sabe, Killo, qué viva España, paquito el chocolatero y el vaporcito de Cái, y y’astá.

—Cagondié, contrimá viejo, ma carajote, Pisha. Me refiero a coger olas con la tabla.

—Eso es una jartá difícil, Killo, y luego tu me da ajogailla y se me queda el cuerpo digustao . Tú trinca las olas que quieras que yo me apalanco en el chiringuito.

—De cobardes está el mundo lleno.

—¡Y de enteraos los hospitales, que va tu de moderno, no te jode el gilipolla este.

—Ahueca el ala, so pureta.

—Escucha Killo, que te va a quedá muerto, mi cuñá la Choco, la única que tengo, te lo digo ya pa que no me pregunte cual, po dice la gachona que el pasado es historia, el futuro es un misterio, pero el hoy es un regalo… por eso se llama presente.

—Dió vieja, esa que es, ¿filosofa?

—Esa es carajota y y’astá.

—Será carajota, pero mu resabiá, le pone los cuernos a tu cuñao con el tuite .

—Ese gachó quién es compare, ¿es de aquí?

—Eso es una re sociá, en donde tor mundo se mete en tu vida personá, que está guannio. Es un invento revolucionario, las fea son guapa, los viejo son jovene, los calvo tienen pelo, fitetú, pa que la Choco tenga ligoteo.

—Eso es chuminá tó. Ahora que me fijo, aonde va con esos libro, compare, ¿pa venderlo al peso?

—La curtura no tiene frontera, Pisha, me los voy a leer del tirón.

—Killo, desde cuando lee libro, si lo má difícil que has leído en tu vida es el catálogo del carrefú.

—Desde que entro en el feigbu, compare, que estoy apuntao a un clú de lectura.

—Y to eso te tienes que leer pa apuntarte, si tienen que pesá una jartá, Killo.

—No, Pisha, es que me llevan ventaja y me quiero poné al nivé.

—Ya, ya, ¿Y cómo dice que se llama ese clú de tiquismiqui?

—Escucha bien por esas orejas, Club de lecturas : un libro entre las manos. Y no es de tiquismiqui, es de gente curta y prepará.

—Si tenerlo entre las manos no es complicado, lo difícil es leerlo, compare. Te va a quedá engurrumio de tanto leé.

—Qué no, Pisha, tó es ponerse.

—Killo, y si te lee la última página y te entera del final ¿no vale? Tú hace el paripé y y’astá.

—Qué coraje me da que sea asín, chiquillo, y que incurto. Tú lo que quiere es que yo quede a la altura del betún .

—No sea borde, Killo, te doy idea para que coja un atajo y llegue ante.

—Ahora no te haga el longui que tiene mu malagidea, que te achara que sea má curto que tú.

—A mí me zúarcarajo lo que tu diga. La chorla se te va a quedá frita de tanto pensá.

—Esas palabras solo la puede decir un incurto, Pisha.

—Mira quién habla, Ramiro José Tela

—Pisha, Camilo José Cela, el mejón poeta de todo los tiempo, un mosntruo el menda ese con su libro Marinero de luces.

—Joé, que preparación, compare, me he quedao transpuesto con tu sabienda...

—¿Acomosí? Escucha lo que escribía:

Volveran las oscuras golondrinas

Y sus nidos en mi balcón colgarán, ah, ah, aaah.

—Aaaaro, y los gorriones en mi mano el pan se comerán. No te joe, que no hay que sé mu listo pa escribí eso, ¿te crees que soy carajote, Killo?

—Carajote no, pero anarfabeto si. Hay que tener mucho arte para decir esas palabras, que lo dijo hace ciento de años, cuando las golondrinas se iban y no se sabía si volverían má.

—Entonces compare, ¿Qué era adivino o poeta?

—Era mamón, como tú, ¿estamos? Un mamón, y sansacabó.

—Joé, no se te puede decir ná. Y en ese clú de lectura, en donde se agarran los libros, que digo yo, que si solo se agarra libro.

—Qué vasé, sino, Pisha ¿un vaso de vino?

—Killo, que si entre libro y libro no se agarra también otras cosa, joé, tú sabe, si no sirven los libro pa ligá.

—¿Tú eres tontobaba? Qué mardá, Pisha, es un clú curto, no de ingnorante como tu cuñao y la Choco que solo entran en feigbu pa ligá y al finá se comen un mojón.

—¡Cómo tú! No te joe, que ere mu trampuchero.

—Yo, en cuanto me lea esta pila de libro, dejo de ser incurto.

—Killo, ¿y si me leo todos los día las esquela de los muertos del diario de Cái me valdrá para entrar en el clú?

—Qué no, joé, que eres mu jartible, Pisha.

—Anda Killo, por tu compare que soy yo, no te puede camelá a alguien de ese clú.

—Si hago un podé, fitetú que con Rosa tengo enchufe, y con las demás jefas también, que son como las sargentos en la mili, Sandra, María José y Ana.

—Y’astá compare, que son muchas gachises pa un solo cuerpo. Tu me presenta a una y yo me la ligo.

—¡Aaaaro! ¡Ya estoy hasta los güebos de ti! No es un clú de arterne, carajote, es un clú pa leé. Mira Pisha, sabe que te digo, que ta vaya a tomá por culo de una puta vé.

—Tequiyapuí.






El libro completo lo podéis conseguir por menos de 1 euro en amazon, este es el link:

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Tened la certeza que estos dos simpáticos pillos agradecerán vuestra colaboración.















sábado, 11 de febrero de 2012

XI


AMAZON





—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—¡Killoooo!

—¡Pishaaaa!

—Compare, que barbaridá esto de interné, famosos que somo ya. Estamos en Amazon.

—Te quiyá. ¿En la selva, Killo? Yo no quiero ir allí, que me da jindama.

—Amazon de interné, Pisha, que ere ma bruto que un arao. Allí to quisqui es famoso.

—Noniná.

—Tu foto y la mía, Pisha, y nuestros nombres en grande, y pal número uno.

—¿Cómo lo ha hecho chiquillo? Miedo me dá de saberlo, que contigo ná sale bien.

—Es tó fácil compare, tu pones, chochete, tias buenas, tetas grandes, maduras desnudas, y…

—Y’astáaaa. Killo, que nos van a enchironá, por dió no diga más barbaridades, que to eso está mu perseguio por la ley.

—Qué no pasa ná, Pisha, que el interné funciona asín. Tu habla de curtura y no te compra ni Dio, pero pone sexo, pornografía, palabrotas y hay cola para visitá nuestro bló, americanos y japoneses salen hasta debajo de las piedras. Qué tíos ma salíos, mare mía.

—Eso como vasé compare, con toda las gachises que hay en América.

—Qué sí Pisha, que la gente está mu salía, que na má quieren folleteo y…

—¡Artooo ahí! Ni una palabrota má, compare. Me da iguá los americano y la mare que los parió, que nosotros somo decentes y hablamos con educación y prestancia, nada de palabras groseras. Si quieres hablar de ese tema, di jincá, pero lo otro ni mijita.

—Aaaaro, como si no fuera lo mismo.

—jincá es disntinto, pero ná de cosas guarras, joé, Nosotros con nuestras cositas de Cái que nos va bien, y deja la pornografía para los salíos, no sea quemasangre.

—Compare no sea tú el esaborío, que nos vamos al estrellato con solo poné alguna cosita de tías güenas con las tetas grande.

—Yo si que te voy a estrellá contra la pared, so pesao. He dicho que no y sansacabó. Pa ve tetas grandes na má que tiene que ir a la playa de Cortadura, no hace farta ir hasta el amazon ese.

—Si al finá va asé julandrón, verá tú.

—¿A que te doy una atragantá? No sea má jartible Killo, que cuando te da por algo te pone mu jartible. A mi me gustan las tías en su momento y en su sitio y nada de guarrerias, que luego los domingos me tengo que confesar y me da corte contarle estas cosas al cura.

—Po no te confiese, Pisha.

—Aaaaro, qué fácil lo ve tú, a mi me jala la parienta de la manga y me deja en el sitio exacto.

—Una cosita porno na má, compare, pa tené contento a los americanos.

—Estoy hasta los güebos de ti, de los americanos y de la pornografía, me voy pa la Gran Vía a tomarme mi cuartito y a lee el diario de Cái, que eso es curtura.

—Avé quién sa muerto, pa eso quiere el diario, ni curtura ni ná.

—Y tú quiere el interné pa ve tias en pelotas, so guarro, que está tú mu salio, mamón.

—Y tú mu julandrón.

—¿Maricón yo? ¿Maricón yo? Killo, ¿ve aquella calle? Por allí se va al carajo, así que ya sabe, a tomar por el culo de una vez, gilipollas.

—Tequiyapuí.



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martes, 7 de febrero de 2012

Tenemos a Killo y a Pisha intentando hacerse un hueco en el complicado escaparate de amazon. ¿Lo conseguirán? El reto es difícil pero no imposible. Puedes colaborar con ellos, solo tienes que descargarte el libro, que hoy y mañana estarán gratis para todo el mundo.
Este es el link de descarga:

Descárgalo y pásalo a tus contactos, seguro que entre todos podemos
¡¡GRACIAS!!
KILLO Y PISHA

lunes, 6 de febrero de 2012

X


Dedicado a Guillermo Oriol.

UN DÍA EN ONDA CADIZ TELEVISIÓN



—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—Killoooo

—Pishaaaa

—Nervioso, ¿acomosí?

—Noniná.

—Tranquilo Pisha, que está con un pofesional. Tú te fija en mí y y’astá.

—Siempre que lo hago salgo escaldao, no me fio ná.

—Si, siii… uno, uno dos, uno dos…

—Porbando, probando… Killo, probando…

—Pisha, déjate de pamplinas, que me hacen señales pa que nos estemos quietos.

—Tú has empezao Killo, yo hago lo mismo que tú, no te jode. Y digo lo que dice to er mundo cuando tiene un cacharro como este delante: probando, probando…

—Aaaaro, yú nunca tiene curpa de ná.

—No tenga mardá compare, yo te digo mi verdá.

—No te enrolle que ya estamo en el aire.

—Aaaaro, volando en un aroplano, tequiyapuí, compare.

—Está guannio, Pisha. Schisssss… «Querido amigos de Onda Cádiz Televisión, para nosotros es un placer qué…»

—Juá, juá, juáaaa, pero tú tascuchao, juá, juá, juáaa.

—Y’astá con las chuminá, compare? Qué jartible ere.

—Killo, parece que te sale la vo del culo, ja,ja,ja, qué finolis.

—En la televisión hay que hablá asín, Pisha. Venga que sigo… «Queridos amigo de Onda Cádiz…

—Juá, juá, juáaaa, qué tiquismiqui, cuando se lo cuente a mi cuñá la Choco, se vá a cachondeá de ti pal resto de tu vida.

—¿A que te endiño un mojicón? Cállate ya carajo, que nos van a echá.

—Es que habla to raro compare, parece julandrón.

—¿Yo julandrón? ¿A que te doy una tragantá que te dejo descuajaringao?

—Andevá, Killo, que coraje me da que sea asín.

—Pisha, como nos echen te mato, que ya tengo invertío el dinero que nos van a dar.

—Qué no, carajo, que tú está aconchavao con el dueño.

—«Queridos amigo de Onda Cádi, es un honor para el Killo y el Pisha está aquí para celebrar el sexto aniversario de la mejón televisión de toda Cadiz. Hace seis año tuve el placer de inaugurarla, cuando mi nombre artístico era: Killo, que viene el Pisha, y ahora…

Juá, juá, juáaaa, ¿Killo que viene el Pisha? Qué me meo, vaya nombre má carajote, qué me meo, qué me meo…

—Cómo si te quiere cagá por las pata abajo, so mamón, pero cállate de una puta vé, no vea la carita que tienen los nota. El color rojo no es de la caló,es del cabreo, asín que ya sabe, ni una chuminá má.

—Dió vieja, si questán colorao. Mejón me callo.

—Seguro, Pisha…

—Sssss… ná de ná. ¿Qué hace, Killo? ¡Qué doló! Ma dejao el brazo amorezío.

—¿Ta dolío, compare?

—Una jartá, Killo.

—Mejón, Pisha. Contrimá te ría, má aprieto.

—Me callo, que tiene mu malagidea.

—«Cómo iba diciendo, tuve el placer de inaugurar esta televisión que tambiñen es onlain…»

—¿Onlain? Eso que ehhhh, compare.

—¡Onlain, carajo! Onlain significa onlain, y si no sabe, aprende pero por tu mare, cállate de una putaaaaa ve.

—Me callo, y’astá.

—«En esa inauguración de Onda Cádi hace seis año, también fue mi estreno como artista…»

—Tu estreno y tu despedida, juá, juá, juáaaa, avé si te cree que eres Moncho Borrajo.

—Sansacabó, Pisha, ya estoy hasta los güebos de ti, asín que najando de aquí y que te coja el mengue.

—¡Uyyy..!

—¿Qué uy ni uy?

—Killo, ha fartao una mijita pal zapatazo.

—¿Pero qué dice, tontobaba?

—Qué ese gachó ta tirao un zapato, será mamón. ¡A que le endiño!

—Pisha, es el director del programa, ese es Guillermo Riol, con tó tú muerto tó. Adió paga, adió jamón de jijuelo, adió plei estetion 3, y adió deuvedé del Falete, y tó por tu curpa, desgraciao.

—Killo, a mí no me diga desgraciao que yo no tengo curpa de ná.

—¡Qué no tiene curpa de ná, pisha? Y me has acharao delante de to el mundo, so mamón. Además, este es amigo del Lagares, cuando se lo diga, nos borra del tirón, vamos, que tu y yo dejamo de existir, espabilao.

—Killo, no me atosigue porque yo me guannajo de aquí.

—Pisha, eso lo tenía que avé hecho hace media hora. ¿Sabe lo que te digo? ¡Que te vaya al carajo!

—Tequiyapuí.



 
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Aconchavao: Estar de acuerdo con la otra persona.


IX


EL LAGARES



—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—¡Killo!

—¡Pisha!

—Andevá con la prisa, cojone, que no te veo desde antié .

—Calla Pisha y acompáñame, que como nos trinquen nos vamo a cagar por las pata abajo.

—Cagondié compare, no me diga eso que me entra el cangüelo.

—Que te calle cojone, habla por lo bajini.

—Po dime qué pasa, joé. ¡Qué caló, que caló, Dio mío que caló..!

—¿Qué va pasá? Que estoy hasta los güebos del tío éste y ya no lo aguanto má —Killo se muestra indignado.

—¿De quién compare?

—Del Lagares, Pisha, del carajote ese.

—Pero Killo, si es nuestro creador. Que coraje me da que sea asín, chiquillo.

—Un mojón pa él.

—Ma respeto pa nuestro padre literario, que con solo darle a la tecla ESC nos borra a los dos y si te vi no me acuerdo.

—Fíate como tiemblo compare. Ese no tiene cojone. Aaaaro, como los americanos le han publicado un libro, ahora se cree Jermineguay y pasa de nosotros dos, pero ni mijita, Pisha. A este nota lo pongo yo en su sitio.

—¿Y el gachó con es ese nombre tan raro quién es, Killo?

—Un escritor majareta que le dieron un premio mu importante y luego se pegó un tiro. Vamos avé Pisha, tú y yo nos debemos a nuestros seguidores y no podemos fallá porque a a este gilipolla le de la gana.

—Y qué hacemos, Killo. Él escribe cuando le da la gana. ¡Uf, que caló, dió mío que caló!

—Me zuarcarajo, ya hace tres meses que nos dejó ma tirao que a una colilla. No te da cuenta que la gente nos orvida y si eso ocurre ya no somos ná.

—Ya vorverá, Killo,está mu dolío con el mamarracho que hicieron en la radio, tuvo una commursión mu grande.

—Qué no, compare, si él nos da vida, tiene la obligación de mantenerno. Con nosotros no se puede jugar como si fueramos sus marionetas. Bueno, contigo sí. Pero, ¿nuestros sentimientos qué, no cuentan? Vamos avé, Pisha, si a mi me gusta tomarme un cuartito de vino todo los día en la Gran Vía, por qué me voy a privá, ¿Por qué este gachó no quiera escribir?

—Po la Choco también está mu dolía.

—Y’astá, escribo yo la historia y sansacabó. Nos hacemos escritores independientes y mandamos al carajo al Lagares.

—Y si al pobresito la dao una fatiguita y tiene el cuerpo disgustao…

—Que le den por culo, Pisha. Nosotros tenemos una categoría, un prestigio, un nombre, un caché, ocupamos un lugar importante dentro del mundo de lo absurdo pa que este tío solo piense en él y nos abandone como basura.

—¿El libro que ha escrito es bueno? ¿Es un beselle? A lo mejón está liao con la promoción y tó eso.

—Te quiéiya, Pisha. Si, a Manjatan se vaí a vende su libro, ¿tú está chalao? Ese ha visto muchas película americana me parece a mí. APo se va a comé un mojón con el libro. Vamos, ni lo pienso comprar. ¿No tenía bastante con nosotros? ¿Pa qué carajo quiere un libro? Pa dejarnos tirao a ti y a mí. Así nos paga el gachó después de todos los carajotazo que nos hemos llevao por su curpa. ¡Andevá cojone!

—Killo, tú pocos carajotazos, que to me los endiña a mí. Y entonces que hacemos…

—Mira Pisha, tú existe porque yo te veo, ¿acomosí?

—Noniná

—Poseso compare, tú te sigue dando carajotazo por ahí y yo los escribo, que nadie se va a dá cuenta de ná. Escribí es mu fácil, coger un bolígrafo y contar todo lo que vea y y’astá.

—Y lo vendemos en el Carrefú

—¡En el piojito, con la Choco y tu cuñao, gilipolla!

—¡Qué caló, qué caló, dió mío, qué caló!

—Y’astá de caló, cojone! Qué jartible ere.

—Joé, Killo, que tiquismiqui está tú. Es la canción del verano y se ma quedao el soniquete. Hoy por tó sarta, compare.

—Ya sé que es la canción del Moquete, pero ahora estamos trabajando y nohay tiempo pa diversión. Vamos a escribir que pa eso Dios nos ha dao tanto talento.

—Qué quemasangre ere, so sieso. To lo que tiene tú es envidia de la mala, porque ellos son famosos y tú no.

—Aaaaro Pisha, toa la mardá pa mí.

—Noniná.

—Avé si te entera. Este es su despacho, tú al liquindoi mientras yo rebusco en su blo de interné y escribo alguna cosilla, por ejemplo que estamos en un crucero por el Caribe rodeado de gachises buena.

—Aaaaro, y me ve la parienta y de la guantá que me da me vuervo a la Isla sin pasar por puerto siquiera.

—Joé, to son problemas… ¿Y si nos vamos a la Venta de Vargas y nos ponemos ciego de gambas?

—Pero Killo y lo a gustito que estamos sin hacé ná. Pa qué complicarnos la vida. Me levanto por la mañana, mis cuatro lingotazos en la Gran Vía, mi buen gazpacho, mis buenas papas con choco y a sobá al catre. Por la tarde mi partidita en el güichi, mis cuatro lingotazos, una buena caballa con piriñaca y al butacón pavé la telebasura, ¡Eso si que es vida, compare! Déjame a mi de cruceros y pamplinas y vamos a tomarnos un cuartito que ya es hora.

—Al loro, joé. Si aparece el premio nobel del barrio del Zaporito me da un toque.

—¿Y ese quién eeeeeh?

—¡El cabrón de tu cuñao en bicicleta! ¿Quién vasé? El Lagares, Pisha.

—Ofú. Que pesaíto está, Killo. Qué passo de tó, compare, tú déjame con mi caballita y mi partidita de carta y tengamos la fiesta en paz. Eso si, de vez en cuando que escriba que no hay viento de levante pa ir de pesca a Composoto, aunque solo coja zapatillas.

—Vamos avé, carajote, ¿tengo la oportunidá de escribir que somos millonarios y tú te conforma con pescar unas cuantas míseras zapatilla?

—Compare, que te conozco como si te hubiera parío, y na de lo que hace sale bien, siempre termino escaldao y con alguna guantá en el cuerpo.

—Contigo no se puede asé ná. Pisha, sabe que te digo, que te den por culo.

—Tequiyapuí.






Un mes más tarde…






—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—Killoooo

—Pishaaaa

—¡Me cago en tó tu muerto tó! So chivato, que la graznao tó.

—Compare joé, que fue sin querer.

—¡Un mojón pa ti! Joputa…

—Andevá, carajo, tampoco ha pasao ná.

—Pero podía… cagondié. No sé ni cómo te hablo.

—Era lo mejón, compare. Se iba a enterar de todas formas.

—A ti te fartó tiempo, so mamón, que eres carajote.

—Y’astá Killo, estamo libre y en la calle, ¿no? Borrón y cuenta nueva.

—No sé cómo me contengo, un puto mes encerrao en un cajón por tu curpa, to oscuro y sin hablar con nadie.

—¡Tú eres tontobaba! Qué te creía tú qu el Lagares no se iba a dar cuenta, como no es largo el tío…

—Po a lo mejón no. Lo podía avé trijinao.

—Te quiyá, joé, si escribiste Lagares con jota. Te descubrió por anarfabeto, y antes de que se pusiera a escribir carajotazos para nosotros yo le dije mi verdad.

—Aaaaaro Pisha, y te endiñó una tragantá por güena gente.

—Qué coraje me da que sea así, chiquillo, me la llevé porque tú eres un trampuchero.

—¡Avé que es peor gilipolla! Un carajotazo duele y y’astá. Pero un mes encerrao en el cajón de su mesa es mu duro Pisha.

—Las cagao y ahora lo paga conmigo. La Choco y el jartible del cuñao en el chiringuito de la playa y tú con la majá un mes en el bujero.

—Descuajaringao en el bujero compare, que tenía hasta feigbu, eso sí, todo mu oscuro.

—Aaaaaro, Killo, y yo tenía a Madona conmigo, te quiya, joé.

—No me achare má, Pisha. Escucha, anoche estuve en la feria con la parienta en la caseta de Acosafe.

—Acoquéeee…

—Joé Pisha, la caseta de la Asociación de Comerciantes Satisfechos y Felices, o no le ve la cara a los nota lo felice que son desde que tenemo tranvía.

—Aaaaaro, por eso huele a poza en to la calle Real.

—Noniná.

—Me zúarcarajo la feria, la gente y tú, Killo, el arte no se compra, y yo tengo arte pa dá y pa regalar. No necesito que nadie me cante en la feria. Fíate en mí, hasta en mis andares tengo arte.

—Pisha, no me diga eso que cuando anda parece que te va jiñando por las pata abajo.

—Qué mala es la envidia, me cagondié. Ante se coge a un ciego que a un cojo.

—Será que antes se coge a un mentiroso que a un cojo… digo yo.

—Es que tú ere mu listo, peaso de sieso. Vamos a ver, ¿tú de adónde eres, Killo?

—De donde voy a ser, de la Isla Pisha.

—¿Pero no naciste en Utrera?

—Si, y qué, ¿tú no sabes que el gaditano nace donde le sale del carajo?

—Joé, Killo, ¿entonces yo por ser de Cái podía haber nacido en Sevilla?

—Si, compare, pero en vez de un Pisha con arte sería un miarma con malage.

—Ya sartó, jartible, que ere mu jartible, que el mes en el bujero ta dejao con una majá mu gorda.

—Pisha, ¿sabe que te digo? ¡Qué te vaya con tu arte al carajo!

—Te quiyapuí.



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Antié: Antes de ayer.




Jermineguay: Ernest Hemingway

domingo, 5 de febrero de 2012

VIII


LA CANCIÓN DEL VERANO



La Isla es una ciudad que dentro de su ámbito cultural posee grandes artistas repartidos en distintas modalidades, cómo música, literatura, pintura, escultura, etcétera, pero somos tan especiales que cualquier cosa que llegue de fuera es mejor que lo que ya tenemos en nuestra propia tierra. Entre nuestra forma de pensar, y el egoísmo particular de ciertas entidades locales, los jóvenes talentos ven frustradas sus ilusiones y casi todos se quedan en el camino.



—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—Killoooo

—Pishaaaa

—¿Adonde anda que no ta visto en t’oldía? ¿No vamos a ir a la Gran Vía a tomarnos nuestro cuartito?

—Con el Moquete , Pisha, que me convidó a la caseta municipal y a un artista no le puedo negá ná.

—A ti solo, carajo, ¿de mí no te ha dicho ná? Venga ya…

—Qué passa, Pisha, ma convidao y y’astá.

—Qué no, Killo, que el Moquete es mu güena gente y me nombra a cá momento, siempre está «Pisha, toma esto… Pisha, ven p’acá…» En una convidá cómo se va a orvidá de mí.

—Aaaaro, va convidá a toquisqui, porque tú lo diga, ni siquiera ta nombrao, me dijo: «Killo, ven que te voy a enseñá el tinglao que he montao».

—Joé compare, que desilusión, con lo que yo admiro al Moquete y esas canciones que se inventa tó los verano. ¡Eso cómo vasé!

—Pisha, a mi no me diga ná, eso lo habla con él.

—¿Hablar con él? Yo paso del Moquete, ni que fuera el Davi bisbá, ese gachó si que canta bien, avé que farta me hace a mí el Moquete, contrimá lejo, mejón. El se inspiraba en mí y ya no le voy a da má idea.

—Compare, no sea borde que la envidia e mu mala y hace un bujero en la barriga.

—Andevá, carajo, ni envidia ni ná, que me da mucho coraje que tó pal Killo, y el Pisha como si fuera un burto. El importante el Killo y el Pisha que se coma un mojón pinchao en un palo, ¡Tequieyapuí!

—Cagondié comapre, no te haga una pájara mentá, que to es porque el gachó tiene un pelotaso con su grupo Harmony, vamos, la canción del verano, y como me vio en la Gran Vía, me convidó a la caseta, él sabe que yo soy un entendio en la materia.

—De qué canción habla, si estamos en invierno. Killo, ademá, tú no entiende ná de ná.

—¿No te he dicho ya que me convidó? Po yo fui cuando estaba cantando en la caseta que ha montao el Ayuntamiento pa quitá el botellón. Todos los sábado hay actuaciones y es de gañote, tontobaba que te pierde lo mejón.

—Yo te digo mi verdá, chuminá tó. El botellón no hay dio que lo quite, porque eso lo han inventao los americanos pa vender la coca cola de do litro, asín que a tragar como con tó.

—Qué no, Pisha, hay to tipo de bebida, de segurata, hasta podemo fumá y tó. Es que los políticos de la Isla son to mu espabilao, y se pasan el día pensando en la gente joven.

—To es un paripé, lo que yo te diga compare.

—Qué chungo Pisha, cuando se te cruzan los cables mejón no hablá contigo.

—Tú está entortao, a mi no me pasa ná. Tengo el cuerpo disgustao porque mi compare es un traidor, namá. Una puñalá trapera es lo que tú me acaba de dá.

—Cagondié Pisha, si lo sé no te digo ná de ná.

—¡Aaaaro Kiloo y tó pa ti! ¡Egoista, que eres mu egoísta! Quién me iba a decir que mi compare es un traidor.

—Qué pa mí no hay ná, tontobaba. Escucha, la caseta municipá empetá, y con la canción nuestra el Moquete lió la del cristo cuando se perdió en el huerto, que pelotaso Pisha, sevasé de oro, con un yete privao y tó.

—Será yate, compare, que de curtura está cortito.

—No Pisha, yete, de yete, de los que vuelan, no yate de los que flotan, avión, de los que vuelan.

—Tú está chalao, compare, ¿el Moquete en un yete privao como el Julio Iglesia? A ti la levantera ta dejao majareta. Avé Killo, ¿qué canción es esa?

—La nuestra compare, ¿no la escuchao en Onda Cádiz Radio, la emisora de todo los gaditanos y de medio mundo. En un programa de curtura la ponen.

—Compare, es que nuestra letra es pa gente curta, no pa cualquier tiquismiqui, es internacioná.

—Noniná.

—Dime como es, carajo, que me tiene ya mosqueao porque yo no tengo ninguna canción, ni letra ni ná.

—Escucha compare, la caseta municipá empetá, la pista de baile, empetá también, y de pronto dice el Moquete por el micrófono ese que habla sin cable y sin ná, a toda leche: «¡Killoooooo!» Y toda la gente le contesta a grito pelao: «!Pishaaaaa!» Uff, se me pusieron los pelo de escarnio, compare. ¡Escucha, escucha, que eso no es tó! Después dice el Moquete: «¡Ehhhhhhhh!» y toda la gente: «¡Ahhhhhhh!» Uff, otra ve los pelo de escarnio al recordarlo, compare, es que estaba to empetao. Joé, que me emosioné y tó. ¡Qué grande es el Moquete!

—¿Esa es la canción? Po vaya chorrá.

—No cojone, que no me deja hablar, espera. Después de eso, cantan todos junto, el Moquete, la gente, los camarero, hasta los segurata: «¡Carajote el que no vooote, carajote el que no vooote, carajote el que no vooote, carajote se va a queá!» Y otra vez: «¡Killooooo!» Y la gente: «¡Pishaaaaa!» El Moquete: «¡Ehhhhhh!» La gente: «¡Ahhhhh!» Y el Moquete: «¡Killo echaté p’ayá que te voy a descuanjaringar!» Y toda la gente: «¡Pisha, no me toque los güebo que te mando con la Choco de nuevo!»

—Yastaaaaaaá. Ya no escucho má. El Killo eres tú y el Pisha soy yo, ¿Acomosí?

—Po no te lo he dicho ya, Pisha.

—Y el Moquete con un yete pa volá y nosotros qué eh, nosotros a pata, como siempre.

—No compare, como siempre no, eso viene al final de la canción, cuando él sevá volando a jólibu y nosotros andando pa casa.

—Venga ya Killo, tas caído de un nido o qué, ¿to la mortalá pa él? Por lo meno una patera nos podría comprar, digo yo, que pa eso somo los protagonista.

—Hombre, ya puesto, con su cañita pa pescá y su motorcito… y un nota con las cervecita pa quitanno la caló ¿tú tá guannio compare? Tú ve mucha película americana ¿no? El Moquete, que es mu güena gente, nos va a regalá el deuvedé firmao y tó. Y mucho eh, que la demá gente lo tienen que pagá.

—El deuvedé que se lo meta por…

—¡Sssss! No diga ná de lo que te pueda arrepentir luego, que te pierde ese pronto tan joío que tú tiene.

—No iba a desir ná malo, na má que se lo meta por donde le quepa. Yo te digo mi verdad, si eso vasé tó, a mi que me borre de la canción. Avé que vasé sin mí, que diga tu nombre na má.

—Po bueno Pisha, yo se lo diré, fíate que problema más gordo pal Moquete. Vamo, que ya no duerme por tu curpa, que desagradesio ere.

—Anda que no. ¿Avé que hace ahora sin el Pisha?

—Compare, no eres má carajote porque ya no se fabrican en la Isla, pero

escucha. ¿Ve cuanta gente hay en ese bar? ¿Lo ve? Fíate bien: «¡Pishaaaaa!» —grita con todas sus fuerzas— ¿Cuántos han mirao p’acá?

—Compare, em he fiao bien y hay unos cuanto que no han mirao.

—Carajote. Los killo, no han mirao los Killo, pero los Pisha han mirao tó.

—Ma convenció, compare. Mejón el deuvedé que ná. Si le puede sacar por lo meno una cañita de las que venden en el chino, que son to barata.

—Si, pa que tú pesque la lubina de veintidó kilo y yo el purpo, no te joe.

—Cachondeito conmigo otra ve no, que ya quedó la cosa en que era una zapatilla mu grande.

—Mu grande vasé la tragantá que te va a dá el médico con cara de Guardia Civil como te lo encuentre por la calle, al que jodiste la noche de fin de año por tu agonía con las uva, que santerao to el pueblo, carajote.

—No vuerva al pasao compare, que te conozco que ere mu quemasangre y hoy no respondo de mí.

—Y tú ere mu agua fiesta Pisha, contrimá se te quiere, má desagradesío te porta.

—Andevá, carajo, tú tá compinchao con el Moquete, pa que te pasee en el yete, que estoy al liquindoi y lo sé tó.

—Sansacabó Pisha, endiluego que no me conoce, ¿sabe lo que te digo? ¡Que te vaya al carajo con tó tú muerto tó!

—Te quiyapuí.




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El Moquete: Cantante e integrante del grupo Harmony, de San Fernando.

Pisha: En la isla es normal al inicio de una conversación, decir Picha o Quillo. Se puede decir que todos somos Picha o Quillo.


VII


FIN DE AÑO



—¡Ehhh!

—¡Ahhh!

—¡Killo!

—¡Pisha!

—Qué alegría má grande, compare, creí que ya no te veía má. Vamos a tonarnos un cuartito.

—¿De qué habla, Pisha? Si a mí no ma pasao ná —le dice una vez sentados en la terraza de la Gran Vía.

—¡A mí, Killo, que estoy gafao! Cagondié, que coraje me dá, no hay una fiesta que pueda celebrar a gustito.

—Pisha, un colocón mu grande que agarraste, ¿acomosí?

—Te quiya, Killo, mamao no se entera uno de ná.

—A tu cuñao el apamplao, que la dao otro aire y sa quedao traspuesto. Vamos, que ya lo veo má p’allá que p’acá.

—Qué no, Killo, ajolá, pero ese gachó es hueso duro de roer.

—¡A la Choco la dao un jamacuco! Con lo joven que es la pobrecita, mu fea, pero con mucha vida p’alante.

—Qué no Killo, que jartible…

—¡Y’astá! Tu suegra la’spichao.

—No da una compare. Mi suegra es una momia que está mejón que yo.

—Afú Pisha, ya no me queda nadie. ¿Está jugando a los acertijos?

—Y yo qué, compare, ¿yo no existo, carajote? ¿Soy invisible? Porque solo ta fartao preguntá por el gato de mi vecina Pepa ante que por mí, con lo sensible que estoy y de mí nadie se preocupa.

—Tú está chalao, ¿yo no me preocupo por ti? Endiluego que no me conoce. Si no te veo ninguna chocaura y no te farta de ná, ¿de qué me voy a preocupá? Vamo avé, ¿cahecho ahora?

—Antié compare, antié por una mijita no la endiñé.

—Cómo vasé eso si tú está mu bien, te veo de puta mare, un poco estartalao pero bien.

—Te estoy hablando de antié, mamón, no de ahora, que no viví ni las campaná de fin de año, en la residencia metío toda la noche, lleno de cable, tubo y la mare que los parió.

—Qué dice chiquillo, no me diga eso que el jamacuco me da a mí. ¿Tú en el hospital y yo sin saberlo? Te quiyá.

—Lo que oye, bajío gordo, eh, ná de tiquismiqui, que conmigo había má médico que en la serie de urgencia.

—Hasta sudore man entrao, Pisha, avé si me entero que ta pasao, voy a pedir otro cuartito y larga ya…

—Na Killo, que me levanté bajito cuerpo y con un doló mu grande en el corazón, como si lo tuviera enrabietao.

—Yuyu Pisha, yuyu, que estamo en una edá mu desagradesía. El otro día, al marido de la Carmen, la prima de mi vecina, le dio un aire y y’astá en el otro barrio. ¿Sabe qué edad tenía? La nuestra.

—Escucha joé, que no te calla. Como mi suegra tiene angurria , me quedé al liquindoi, y en cuanto se levantó de mi butacón ¡zás! Lo trinqué con el mando de la tele y tó, pero de pronto me entró un doló mu grande en el corazón. Me quedé traspuesto, mu malito compare, como una commursión, pero en el corazón, hasta que apareció otra vez mi suegra, y como es mu lista la joía, me dijo: «Dió ta castigao por agonía, y ta metío los gase p’adentro. Un buen peo y y’astá». La mú siesa como estaba encorajá, ni me miró, tenía la cara má estirá que Sarita Montiel.

—Los años de sabiduría, Pisha, sabiduría y mala leche, jejeje, que tu suegra de eso entiende una jartá.

—Encá son tó mu listo, Killo, porque endipué llegó la Choco, la cagalástima esa, y sentensió como Pilato: «gase, Pisha, una pastillita, un buen peo y como nuevo».

—Cagondié. Y tu cuñao, ¿el gachó no te dijo ná?

—El desgrasíao ese me miraba y se reía por lo bajini . ¿Tú ta fijao en la cara de

las hiena que ponen en los documentales de la tele? La mismita, compare, ese mamón en otra vida era hiena, lo que yo te diga.

—Noniná. Y se te pasó…

—Qué no, joé. Escucha con la oreja, después de tres horas se acabó el doló y por fin pasé la mañana en mi butacón. Mi suegra dio má vuelta que una peonza por el pasillo, al liquindoi para quitarme el sitio, pero se comió un mojón.

—Qué mardá, compare, y tó por un dolorsito de ná.

—Aaaaro Killo, cómo a ti no te dolía, tu lo ve como un paripé pa trincar el butacón.

—Andevá carajo, cuando hay fatiguita es que algo está escoñao, pero hay que sabé aguantá el chaparrón.

—Ahiestá, y eso hice, pero en la siesta, después de los alcauciles con chicharitos y un cuartito de vino, otra ve el doló en el corazón, y fuerte, mu fuerte, como si tuviera el corasón partío, y yo jiñao hasta las trancas, le daba vuelta a la chola , ¿Quién me va a curar el corasón partío?

—¿Quién llenará de primaveras este enero? —le responde el Killo cantando— Y bajará la luna para qué juguemos…

—Qué aseee caraja, es mu serio tó esto paque te ponga a cantá ¡Tú testá cachondeando de mí! ¿Acomosí?

—Que no compare, que me sea venío la letra de la canción de Alejandro Sanz. Fitetú que me la sé de memoria de tanto repetirla la parienta.

—Aaaaro, y ahora yo de palmero te hago el coro… ¡Yo me cago en tó tú muerto tó! Esto me pasa por confiá en ti, que eres mu malagente.

—No te surfure, Pisha, que tiene el corasón partío. Fueraparte ya, que pasó, que me tiene to preocupao.

—Qué llegó mi suegra, tan jartible como por la mañana, y me dijo otra ve que gase, que me tirara un peo y como agua bendita, que por eso ella se tiraba tanto peo.

—Gase, gase, luego ta da el jamacuco y se forma el tangai. Con luego decir: no somos nadie, estaba tan bueno, le dio un aire y la palmó.

—Ahiestá. Por eso mismo le dije a la Choco, más jartible con los gase que mi suegra, que ya estaba bien de tantos peo, que solo querían justificar lo guarra que eran las dos.

—Joé, Pisha, tu familia es una enciclopedia médica, ¡qué variedad de diagnóstico! Pero el corasón ya lo tiene pegao, digo yo, —le dice con guasa— asín que dime de una ve pa qué te llevaron a la residencia.

—Agárrate que viene lo mejón. Tol mundo con las uvas en las mano. En la tele el reló a punto. Empezaron las campaná y yo a meterme uva en la boca pa sé el primero en acabá. De pronto, cuando tenía to la boca llena de uva, una se me va p’al otro lado y me engollipé.

—Qué agonia Pisha, eso te pasa por trampuchero .

—Killo, no podía ni respirá, me puse tó colorao, colorao, y quería hablar y nadie mescuchaba, to quisqui pendiente del gachó de la tel y de las dichosa campanas, y yo con unos jipío mu malo, fitetú que la jiñaba allí mismo, hasta que la Choco miró p’atrá y gritó: «¡que el Pisha está chungo !» Yo cada ve ma colorao, esmorecío, y nadie hacía ná. Solo decían «¡Un infarto, que se nos va el Pisha de un infarto!» «El pobresito lo tiene desde esta mañana y ninguno le hemo echao cuenta, está infartao del tó».

—Me tiene ma acojonao que una película de susto, ¿qué pasó? Te pusiste infartao de verdad?

—Espera joé, con la impaciencia. A borricate me sacó la hiena de mi cuñao hasta la casapuerta para esperar a la ambulancia. Yo, jiñao por las pata abajo y el mu mamón disiéndome en la oreja, por lo bajini, «cuñao, ahora el butacón es mío, y en la casa voy a mandar yo, tontobaba».

—Cagondié, que canguelo, los pelos de punta se man puesto, compare, y el mamón de tu cuñao provocando un infarto ma gordo, como lo trinque de frente le endiño una tragantá al capullo ese.

—Aquello parecía los cacharritos de la feria, Killo, luces de colore, la sirena to fuerte, una tía dándome hostia en el corasón, un gachó me agarraba por la nari, hasta un enfermero maricón quiso aprovechar el barullo pa meterme mano, pero cada vez que el julandrón intentaba besarme en la boca, yo le mordía en el labio. Un poco má y me matan entre tó. Oye, que el maricón me echaba to el aliento pa dentro con sus besos y allí nadie decía ná.

—Dió vieja, ¿y to eso con las campanas de la tele?

—Pasé el quinario, compare. Mi suegra llorando, la Choco llorando, y el empajillao de mi cuñao con la media sonrisa en su boca de hiena.

—Pisha, mientras tu te moría yo en el cotillón que el ayuntamiento había montado con todo grati para la gente, bebida, comida, turrone, incluso la policía local te paraba y te invitaba a una copita de champán. Y lo mejón de tó, el trío Harmony cantando to la noche. Y a to esto, fitetú, mi amigo del arma que la jiñaba en el hospital. ¿Por qué nadie me avisó, cojone? Prebesito mi compare, que arrepentio estoy de haberme divertio en esos momentos. Menos má que está aquí pa contarlo, Pisha, porque en fin de año en la residencia, menos médico, se tiene que ve de tó.

—Andevá, carajo. Entramos en la residencia y parecía que había llegao un ministro, mucha gente esperándome Killo, batas blanca, verde, naranja, unos con mascarilla, otros con cara de sueño, y p’adentro. Me entraron gana de levantarme y saludar uno a uno como Dió manda, pero tan asfixiao no podía.

—Qué jindama, Pisha, me pasa a mí y la espicho del susto.

—No te da tiempo, compare. Menos por el culo, cable por to lado, aparato de toda clase, unos subiendo p’arriba otros bajando p’abajo y yo… to colorao y sin podé hablá, vaya esmorecío perdío, a punto de jiñarla.

—¡Compare, que ya me estoy mosqueando, que me está contando una trola, que nadie aguanta tantas hora esmorecío y tú está aquí como si ná!

—Killo, porque de pronto, en el momento ma malo me vino un retortijón y las uvas llegaron al techo y el peo sonó en to la residencia.

—¡Aaaaro! Y yo me lo creo… ¡venga ya!

—De verdad Killo, pareció la traca final de los cohete que tiran en la feria. No he pasao ma vergüenza en toda mi vida. Los médicos decían: «qué asco, este tío está porio, que habrá comío el gachó».

—¿Y y’astá? ¿No te pasó namá?

—¿Te parece poco? Una cara de mala leche que se les puso a los médico hasta que uno ya má mayó que los demá y con cara de Guardía Civil, tenía que sé el mandamá, dijo: «este tío estaba atragantao y con flato, y nadie lo vio. Que se vaya pa su casa de inmediato que la mierda le va a salir por los zapato. Esta meste tan horrorosa no hay quién la soporte».

—Osea, que ná de ná, que le aguaste la fiesta a tó quisqui…

—El susto compare, te parece poco, que me puse mu malito.

—El susto y que tu suegra y la Choco llevaban razón, so jartible, que eran gases del pechá de garbanzos que te diste la noche anterior.

—Pa ellas to son gase, Killo, no me quite la razón porque lo que no eh no eh. Lo que yo te diga.

—Qué cabezón. Que sí, que te pusiste mu malito, pero de un flato carajo, que ere mu aprensivo y le amarga la vida a tor mundo.

—Andevá, cojone, por poco la endiño porque me engollipé, el flato fue anenante.

—So agonía, to las uva a la misma ve. Anda, anda, que te merece eso y má. Un mes te hubiera dejao yo en la residencia de castigo.

—Mira Killo, que yo te cuento mi verdad, no paque encima me eche una bronca, que desde la barrera se ven los toros mu bien, pero la corná duele una jartá.

—¡Con tó tú muerto tó, qué corná, ni que corná! A ti con solo mirarte el toro ya te duele, que ere mu exagerao, Pisha, que nos tiene a to el mundo asustao pa ná.

—¡Sanseacabó compare! No te ponga borde qué tiene tanta mardá como mi cuñao, con el coraje que a mi me da.

—Pisha, que son las tres de la tarde y estoy esmayao por escuchá tus pamplinas, ¿sabe que te digo? ¡Qué te vaya al carajo con tu corasón partío!

—Te quiyapuí.


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Mamao: Con una buena borrachera encima.
Bajío: Persona que da mala suerte, que está gafada.
Bajito cuerpo: Que no tiene un euro.
Chola: Cabeza.

Trampuchero: Que es un tramposo.
Chungo: malo, jodido, difícil, complicado.

Retortijón: Cuando hay dolor en el vientre y necesidad urgente de ir al baño.
Angurria: El que necesita orinar de un modo continuo.
Cagalástima: Persona de poco espíritu.
Bajini: Hacer un comentario lo suficientemente bajo para que otros no lo escuchen.





viernes, 3 de febrero de 2012

VI


EL BUJERO


—¡Ehhhhhh!

—¡Ahhhhhh!

—¡Pishaaaaaa!

—¡Killoooooo! —con voz desesperada.

—¿Dónde está, carajo?

—¡Aquí, en el bujero!

—Cagondié, ¿Qué hace en el bujero? ¿Tú está majara?

—Tomando un cuartito, no te joe, que man engañao compare, que la gente tiene mu malagidea.

—Cómo vasé eso, ¿que tan dicho pa caerte tan jondo? ¡Pa qué tiene los ojo?

—Que era la entrada del metro nuevo, eso man dicho, y yo me he metío. Estoy hasta las trancas, compare, qué jindama má grande, tó está mu negro.

—Pero carajote, ¿desde cuándo hay metro aquíii? —No se lo podía creer— ¿Tú tas montao alguna vez en el metro, chiquillo?

—Que me he confundió con el tranvía nuevo, compare, que si tran-tren, que si tren-tran y la mare que lo parió, que me liao y y’astá. Pero ahora estoy cagao de miedo compare, no me deje solo aquí que to está mu oscuro.

—Qué majá ma gorda, Pisha. Escucha, no te mueva de ahí, ¿estamo?

—Adónde quiere que vaya, compare, si aquí abajo están to los bares cerrao, so mamón.

—Ya han llegao los bomberos con los municipales, no te mueva —le dice a su amigo al ver llegar los coches.

—Qué no me muevo carajo, que tengo una pata escoñá y no se ve un güebo, además, estoy cagao, aquí abajo tiene que avé bicho de to los tamaños.

—Los bomberos han venido con el camión grande, el colorao, que güena gente, Pisha, ese que le suena la sierena cuando una casa arde.

—Killooo, ¿Dónde está el fuego? Avé si me voy a quemar y tó, que me caio aquí dentro, namá.

—Han venio a socorrerte, como en las película del cine, que emoción má grande.

—¡Yuyu, yuyu! Qué en las película de fuego siempre muere quemao el bueno.

—Noniná.

—Po que me saquen ya que me estoy poniendo mu nervioso, tengo una electricidad que me entra en la barriga y me llega hasta la cabeza, ¡Ay, dió que de esta no salgo! ¡Sacarme ya de aquí, mamones!

Dio vieja, que carajotazo sa dao el pobrecito —le dice al bombero— Venga, Pisha, que ya te veo, mueve las manita pa sabé que eres tú. ¡Ese es mi compare! —le dice de nuevo al bombero que ha bajado y ya le sube sujeto a su propio cuerpo— ¿Acomosí? ¡Ese es mi compare! Un poco má, casi está, otro empujoncito, uf, y’astá entre los vivos —le dice en cuanto el bombero le deja en el suelo— Deja ya mano quieta cojone, que te parece al Papa, ¡Un abrazo compare! Me cago en tó tú muerto tó, hay que vé el susto que mas dao, ¡dame otro abrazo compare!

—Qué malito estoy Killo, me duele to el esqueleto y qué oscuridad má grande, me he jiñao por las pata abajo.

—La peste que tienes no es pa menos —le dice tapándose la nariz y con cara de asco. Nadie se le acerca.

—¿Cuántos bomberos han tenido que intervenir pa rescatarme, compare? ¿Y las ambulancias?

—¿Pero qué dices, chiquillo? Uno, ¿pa qué má?

—Lo digo por la profundidad tan grande en donde he caído. Qué miedo, qué jondo…

—Pisha, despierta que ya no está en el cine. Un metro y medio, na má.

—Quéeee.

—Lo que escucha, que eres mu exagerao, vamos, que con un salto te ha cogido el bombero del tirón.

—Tequiyapuí, si estaba to oscuro.

—Porque tenía los ojo cerrao so mamón.

—Qué mardá tiene, Killo.

—Venga que te voy a convidá a un cuartito con papa aliñá, que paeso estamo en Navidad.

—A papa aliñá? Pa que luego digan que yo soy el agarrao.

—Pisha, qué te pasa, ¿te duele mucho la chocaura ? No ponga esa cara que te voy a convidá yo, tú no tiene que pagá ná, ya tas llevao bastante susto hoy.

—No Killo, ni siquiera me duele la pata, lo que pasa es que en estas fechas me pongo mu triste, contrimá se acerca la Noche Buena, má me emociono.

—Po la verdad, pa qué engañarme, a mi me pasa igual, compare, son día de recogimiento.

—Me acuerdo de to los amigos y familiares que sean ido, y me entran gana hasta de llorar, ¡mírame!

—Calla, Pisha, calla, que ya tengo las lágrima sartá y tó.

—Uf, que sofoco, compare, que cuartito más amargo nos vamos a beber.

—Vamos a vivi la parte bonita de la Navidad, to la familia reunía cantando villacinco y pasándolo bien.

—Menos los que sean ido…

—No sea cargante Pisha, que ya lo henos dicho y hemos quedao en hablar de cosas alegres, de risas, de regalos…

—Si Killo, pero los que sean ido no vuerven.

—¡Ni van a volver,carajo! No sea ma quemasangre, que me conozco y hoy no quiero bronca contigo. ¡No te basta con el bujero! Vamos hablar de las cosas alegres.

—Compare, es que bonita, bonita… yo te digo mi verdad, pa mí no es bonita, paqué engañarte.

—Son días para disfrutar del espíritu navideño que hay dentro de cada familia.

—Vamos avé, Killo, yo vivo en cá mi suegra, en el accesorio . La Choco vive en cá mi suegra también, en el accesorio de mi accesorio, asín que voy a estar con mi cuñá la Choco a un lado y el capillita de su marío al otro lado. ¿Adónde ve tú el espíritu navideño, eh? Killo, adónde… porque yo por má que lo busco no lo encuentro.

—No sea sieso que peor era haberte quedao en el bujero, que nunca está contento con ná.

—Killo, que el gachó no toca la pandereta porque le da repelú, no canta porque le dan ardentía, y no habla pa no gastá saliva. Se queda como trapuesto, te mira y y’astá.

—Y entonces qué hacéis en una noche tan especiá como ésta. —le pregunta extrañado.

—Yo pongo una zambombá en el deuvedé que me trajo el bizco de Ceuta y nos sentamos en la mesa camilla alrededor del brasero con una botellita de María Brizá pa mi suegra y la Choco, y un cubata pa la parienta y pa mí.

—Qué alegría, compare, ere un previlegiao, me dan gana de irme contigo y tó. ¡Eres el espíritu navideño en persona!

—Acomosí.

—Prefiero el bujero, Pisha.

—Qué coraje me da que sea asín conmigo, tú me quiere amargá la navidad.

—Qué no, Pisha, dame un abrazo.

—¿Otro? Tú te has vuelto julandrón

—¿Sabe que te digo? Que te vaya al carajo.

—Tequiyapuí.


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Chocaura: Herida por lo normal en la cabeza.



Accesoría: Suplemento con puerta a la calle que se le añade a una casa.

Zambombá: Un grupo flamenco cantando villancicos