Seguidores de Killo y Pisha

miércoles, 1 de febrero de 2012

V


LA PESCA


—¡Eh!

—¡Ah!

—Dios mío, dame paciencia… pero dámela ya —decía Pisha sentado en la terraza de la Gran Vía, con un cuartito por delante y en voz alta para que su compare, recién llegado, se enterase.

—Qué te pasa, Pisha.

—Na Killo, que me levantao guarnió.

—¿Y pa qué le pide paciencia a Dio? Tan desesperao está. Pisha, que acabo de llegar y ya me has puesto el corazón en un puño.

—Desesperao no es ná, estoy hasta los güebos de la parienta, del niño, de mi suegra, de mi cuñá y del sieso de su marío. ¡Hasta los güebos de tó!

—Qué cuñá, ¿la Choco? ¡Qué gachí ma fea, por díó!

—Joé, la que tengo, Killo, la hermana de mi parienta, la peaso guarra esa, que cuando comemos y se engullipa no dejar de echar orutos, y si el marido se tira un peo, to quisqui a reírse, ¡qué asco! Pero claro, es el marío de la Choco y tó el mundo a joderse.

—Pisha, es que gente educada y curta como nosotros van quedando poca. Venga, tómate el cuartito que pido oytro, pa dos días que nos quedan hay que vivir la vida.

—Paciencia Dioss, paciencia… Te va a quedar muerto, Killo, antié en la casapuerta pillé a mi hijo metiendo mano. ¡Ay, que desgracia má grande, Dio mío!

—Normá, compare, eso es así de todas la vida de dió. Un macho siempre se ha desfogueao en la casapuerta, con esa idea la inventaron. Un poquito por aquí, un poquito por allí, un poquito por aquí, y vámonos que nos vamos.

—Un mojón pa ti. Tó vasé normá. Qué no, carajo, que no es normá.

—Compare, tú está hecho un carcamal , quévejez má mala te espera.

—¡No coño! Que le metía mano a otro tío el mu maricón . A vé, listo, ¿qué dice ahora? ¡Eh!

—Dió vieja, po sí que está negro el panorama. El Pishita con otro gachó, vamos, porque me lo cuentas tú, sino no lo creo, el panorama está negreo, negro, negro.

—Negro no, morao, el otro gachó se estaba poniendo morao, con sus muerto tó. —El Pisha tiene la cara desencajá— Y lo peó de tó es que le gustaba, se le notaba en la carita.

—Po como esto lo lean los homosexuales te van a denunciar por blasfemo.

—Un carajo pató ellos. Bueno, eso es lo que quisieran. Vamos a ver, compare, ¿tú no ve Telecinco? ¿No ve la cantidad de vagonetas que hay por to lado? Ahora lo

Antiguo es no salir del armario. Lo antiguo somos nosotros, que no comprendemos a la gente joven.

—¡Andevá, compare! ¿Me quieres convencer de que el niño va a la moda? ¡De que no es un bujarrón? —Killo no da crédito a lo que escucha— Cagondié, compare, nosotros somos macho por la gracia de dió.

—No me atosigue más que estoy acharao con lo de mi hijo, tengo to el cuerpo disgustao, y eso que yo lo aberruntaba, es que no hay má ciego que el que no quiere ve.

—Que tu hijo se veía mu resabiao, que te lo digo sin mardá, que soy tu compare —Killo se muestra comprensivo— las malas compañías son mu traicioneras.

—Pero qué compare má cabrón tengo, qué quemasangre.

—Tu, cegato como todo los padre, que si estaba liado con el arte, que si era mu curto, que si mucha sensibilidad, y lo que hacía era aprender con sensibilidad el arte de dar por culo —el Killo se envalentona—. Además, es que el tuyo ta sacao matrícula de honor el mu cabrón, en la casapuerta tan jovencito.

—¡Ea! Sanseacabó el tema, mi hijo será un julandrón, pero no voy a consentir que nadie le insulte, ¡estamos! —el Pisha se ha cabreado con su compare.

—Pisha, el ramalazo se le veía venir…

—¿A qué te doy una atragantá que te dejo estartalao? ¡Carajote!

—Compare, tu ha sido el primero en graznar, ahora no me quiera incurpá a mí. Tené un hijo maricón tampoco es un crimen, aunque claro, yo para mí no lo quiero.

—Me zúarcarajo y y’astá. Antes maricón que ladrón, ¿estamos? Que en cada familia de bien hay más de un ladrón.

—Vale, vale, Pisha, pero al meno reconoce que tu suegra es una santa, que te pone los changüí de jamón yoc y queso cuando tu parienta se levanta con la cara catre, ¿acomosí? Aunque esa cara la tiene de chiquitita, igual que su hermana la Choco es choco desde que nació.

—Qué malagidea, ¿santa dice? Me cago en tó tú muerto tó. Mira Killo, cuando llego a mi casa, la joía está siempre en mi butaca. Lo hace queriendo, pa joderme. Los miércoles que hay furbo de shampion pone un programa de eso que cuentan las mierdas de la gente. El jueve hay que ver por cojone el programa ese de una casa con muchos hermanos, los vierne el salvame de luk, que es má largo que una meá en una cuesta abajo, y los sábado, pa fastidiarme el furbo del tó, se traga la copla entera de Caná Sú, que dura cinco horas.

—Noniná.

—¿Sabe lo que hace la bicha? El mando de la tele se lo pone en las tetas, dentro del sujetador, avé quién cojone le quita ná.

—Pisha, lo tiene cruo, porque una suegra es algo sagrao aquí y en Madrí. Mejón que te eche una partiita a las cartas con tu cuñao, ¿no estaba rebajao ? Le dio un pronto, ¿ no?

—Killo, ese ademá de j’oputa es un pringao ma gordo que yo, le dio un aire y se quedó cojo. To’l día dando por culo con las muletas, con las bandas de música de semana santa que ya estoy hasta los güebos d’escuchar tambores y trompetas, y pa rematá la faena se pasa las horas mirando el armanaque de la cocina, el grande, el que ocupa toda la pared con el retrato del San Pancracio.

—Pa qué lo mira tanto, con lo flojo que es tu cuñao no creo que le rece al santo pa encontrar trabajo.

—Pa qué vasé, cuanta los días que faltan pa el jueve santo, pa que sarga el Nazareno.

—Joé, po verá tú cuando empiece con las chitigota. La semana que viene Onda Cádiz Televisión se mete en el teatro Falla y t’ol día dando por culo con las chirigota.

—Ni me lo nombre Killo, que solo de pensarlo me entra el repelú.

—Sé compasivo hombre y darte un paseo con él, que enderece la pata avé si mejora. ¿No te da pena?

—¡Qué no, carajo! Paque le de un yuyu conmigo, ni mijita. Uf, na má de pensarlo se me ponen los pelos de gallina.

—Cagondié, con la güena gente que tú eres, que coraje me da cuando te pone farruco. Ha un podé compare, que tú cuando quiere, puedes.

—Qué no Killo, que ese está acarajotao, que es má flojo que un muelle guita. Lo ma pesao que ha cogido en su vida fue una bombona de butano vacía y le dio una hernia de disco. Le entra una commursión y paqué quiero yo ná.

—Las cosas de disco son joia, Pisha, no te pitorree de tu cuñao que eso le pasa a cualquiera, lo mismo te rompe un disco que un deuvedé. Compare, y digo yo, ¿Por qué no te va de pesca a la Punta del Boquerón? Con lo que a ti te gusta pescar, te lo lleva y te hace compañía.

—Allí lo que se pesca es un resfriao. Ruamen to Killo, lo que yo te diga. Pa perder el tiempo me vengo a la Gran Vía a tomarme mi cuartito de vino al solecito, ¡esto si que es vida!

—Porque tú lo diga, so listo, el mes pasao trinqué una corvina de veintidó kilos. Cómo pesaba la j’oputa —abre sus brazos en toda su extensión— asín de grande compare, que peaso de corvina.

—Bah, Killo, eso no e ná. Yo en Cái, en el Campo el Sú, con la caña de carrete y miñoca de carná, trinqué un purpo ma grande todavía. Un espectáculo Killo. La caña lo mismo bajaba p’abajo que subía p’arriba. Aquello se puso empetao de gente. El purpo que tenía brazos por to lado, se agarró a uno de los bloques de cemento y no había dió que lo subiera p’arriba. To la patulea pendiente de mí. Al final jalé con toda mi fuerza y a tomar por culo el purpo. Lo monté en la moto atrá, y los municipales me murtaron porque el purpo no llevaba el casco.

—Joé Pisha, eso nunca me lo había contao —el Killo estaba con la boca abierta.

—Porque es una trola Killo, la misma que tu corvina de veintidó kilo, que eres un mentiroso

—Compare, to los pescaore mentimos un poquito, pero te juro por to mi muerto que era enorme, por lo meno, diez kilo.

—¿Lo dejamos en una zapatilla grande?

—Venga, pero que conste que era clavaita a una corvina, hasta en su forma. Vamo, que tenía echura de corvina.

—Y el purpo era clavaíto a un político, manos por to lado pa trincá contrimá mejón, no te jode.

—Pisha, si va a empezar con la política ahueco el ala porque ere mu quemasangre.

—Killo, ¿qué pasa, duelen las verdades en la cara?

—Lo dicho Pisha, que te vaya al carajo que ya está bien de aguantar pamplinas por hoy. Ah, y el cuartito lo paga tú.

—Tequiyapuí.




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Casapuerta: Portal de una vivienda, zaguán.


Carcamal: Que estás hecho un viejo.

Maricón: Pisha no utiliza el término “Maricón” a modo de ofensa. Es la forma de expresar que su hijo es homosexual y lo pilló con otro hombre. Cierto sector de la comunidad gay española utiliza esta palabra entre sus propios componentes sin ninguna carga peyorativa.

Vagonetas: homosexuales

Rebajao: Estar de baja en el trabajo por enfermedad o por una incapacidad.


Zapatilla: se le conoce así a la dorada pequeña









1 comentario:

  1. Qué buen rato me hacen pasar estos dos personajes.
    Desde ayer he estado esperando su nueva aventura para reírme un rato.
    Geniales.

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