Seguidores de Killo y Pisha

lunes, 6 de febrero de 2012

IX


EL LAGARES



—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—¡Killo!

—¡Pisha!

—Andevá con la prisa, cojone, que no te veo desde antié .

—Calla Pisha y acompáñame, que como nos trinquen nos vamo a cagar por las pata abajo.

—Cagondié compare, no me diga eso que me entra el cangüelo.

—Que te calle cojone, habla por lo bajini.

—Po dime qué pasa, joé. ¡Qué caló, que caló, Dio mío que caló..!

—¿Qué va pasá? Que estoy hasta los güebos del tío éste y ya no lo aguanto má —Killo se muestra indignado.

—¿De quién compare?

—Del Lagares, Pisha, del carajote ese.

—Pero Killo, si es nuestro creador. Que coraje me da que sea asín, chiquillo.

—Un mojón pa él.

—Ma respeto pa nuestro padre literario, que con solo darle a la tecla ESC nos borra a los dos y si te vi no me acuerdo.

—Fíate como tiemblo compare. Ese no tiene cojone. Aaaaro, como los americanos le han publicado un libro, ahora se cree Jermineguay y pasa de nosotros dos, pero ni mijita, Pisha. A este nota lo pongo yo en su sitio.

—¿Y el gachó con es ese nombre tan raro quién es, Killo?

—Un escritor majareta que le dieron un premio mu importante y luego se pegó un tiro. Vamos avé Pisha, tú y yo nos debemos a nuestros seguidores y no podemos fallá porque a a este gilipolla le de la gana.

—Y qué hacemos, Killo. Él escribe cuando le da la gana. ¡Uf, que caló, dió mío que caló!

—Me zuarcarajo, ya hace tres meses que nos dejó ma tirao que a una colilla. No te da cuenta que la gente nos orvida y si eso ocurre ya no somos ná.

—Ya vorverá, Killo,está mu dolío con el mamarracho que hicieron en la radio, tuvo una commursión mu grande.

—Qué no, compare, si él nos da vida, tiene la obligación de mantenerno. Con nosotros no se puede jugar como si fueramos sus marionetas. Bueno, contigo sí. Pero, ¿nuestros sentimientos qué, no cuentan? Vamos avé, Pisha, si a mi me gusta tomarme un cuartito de vino todo los día en la Gran Vía, por qué me voy a privá, ¿Por qué este gachó no quiera escribir?

—Po la Choco también está mu dolía.

—Y’astá, escribo yo la historia y sansacabó. Nos hacemos escritores independientes y mandamos al carajo al Lagares.

—Y si al pobresito la dao una fatiguita y tiene el cuerpo disgustao…

—Que le den por culo, Pisha. Nosotros tenemos una categoría, un prestigio, un nombre, un caché, ocupamos un lugar importante dentro del mundo de lo absurdo pa que este tío solo piense en él y nos abandone como basura.

—¿El libro que ha escrito es bueno? ¿Es un beselle? A lo mejón está liao con la promoción y tó eso.

—Te quiéiya, Pisha. Si, a Manjatan se vaí a vende su libro, ¿tú está chalao? Ese ha visto muchas película americana me parece a mí. APo se va a comé un mojón con el libro. Vamos, ni lo pienso comprar. ¿No tenía bastante con nosotros? ¿Pa qué carajo quiere un libro? Pa dejarnos tirao a ti y a mí. Así nos paga el gachó después de todos los carajotazo que nos hemos llevao por su curpa. ¡Andevá cojone!

—Killo, tú pocos carajotazos, que to me los endiña a mí. Y entonces que hacemos…

—Mira Pisha, tú existe porque yo te veo, ¿acomosí?

—Noniná

—Poseso compare, tú te sigue dando carajotazo por ahí y yo los escribo, que nadie se va a dá cuenta de ná. Escribí es mu fácil, coger un bolígrafo y contar todo lo que vea y y’astá.

—Y lo vendemos en el Carrefú

—¡En el piojito, con la Choco y tu cuñao, gilipolla!

—¡Qué caló, qué caló, dió mío, qué caló!

—Y’astá de caló, cojone! Qué jartible ere.

—Joé, Killo, que tiquismiqui está tú. Es la canción del verano y se ma quedao el soniquete. Hoy por tó sarta, compare.

—Ya sé que es la canción del Moquete, pero ahora estamos trabajando y nohay tiempo pa diversión. Vamos a escribir que pa eso Dios nos ha dao tanto talento.

—Qué quemasangre ere, so sieso. To lo que tiene tú es envidia de la mala, porque ellos son famosos y tú no.

—Aaaaro Pisha, toa la mardá pa mí.

—Noniná.

—Avé si te entera. Este es su despacho, tú al liquindoi mientras yo rebusco en su blo de interné y escribo alguna cosilla, por ejemplo que estamos en un crucero por el Caribe rodeado de gachises buena.

—Aaaaro, y me ve la parienta y de la guantá que me da me vuervo a la Isla sin pasar por puerto siquiera.

—Joé, to son problemas… ¿Y si nos vamos a la Venta de Vargas y nos ponemos ciego de gambas?

—Pero Killo y lo a gustito que estamos sin hacé ná. Pa qué complicarnos la vida. Me levanto por la mañana, mis cuatro lingotazos en la Gran Vía, mi buen gazpacho, mis buenas papas con choco y a sobá al catre. Por la tarde mi partidita en el güichi, mis cuatro lingotazos, una buena caballa con piriñaca y al butacón pavé la telebasura, ¡Eso si que es vida, compare! Déjame a mi de cruceros y pamplinas y vamos a tomarnos un cuartito que ya es hora.

—Al loro, joé. Si aparece el premio nobel del barrio del Zaporito me da un toque.

—¿Y ese quién eeeeeh?

—¡El cabrón de tu cuñao en bicicleta! ¿Quién vasé? El Lagares, Pisha.

—Ofú. Que pesaíto está, Killo. Qué passo de tó, compare, tú déjame con mi caballita y mi partidita de carta y tengamos la fiesta en paz. Eso si, de vez en cuando que escriba que no hay viento de levante pa ir de pesca a Composoto, aunque solo coja zapatillas.

—Vamos avé, carajote, ¿tengo la oportunidá de escribir que somos millonarios y tú te conforma con pescar unas cuantas míseras zapatilla?

—Compare, que te conozco como si te hubiera parío, y na de lo que hace sale bien, siempre termino escaldao y con alguna guantá en el cuerpo.

—Contigo no se puede asé ná. Pisha, sabe que te digo, que te den por culo.

—Tequiyapuí.






Un mes más tarde…






—¡Ehhhh!

—¡Ahhhh!

—Killoooo

—Pishaaaa

—¡Me cago en tó tu muerto tó! So chivato, que la graznao tó.

—Compare joé, que fue sin querer.

—¡Un mojón pa ti! Joputa…

—Andevá, carajo, tampoco ha pasao ná.

—Pero podía… cagondié. No sé ni cómo te hablo.

—Era lo mejón, compare. Se iba a enterar de todas formas.

—A ti te fartó tiempo, so mamón, que eres carajote.

—Y’astá Killo, estamo libre y en la calle, ¿no? Borrón y cuenta nueva.

—No sé cómo me contengo, un puto mes encerrao en un cajón por tu curpa, to oscuro y sin hablar con nadie.

—¡Tú eres tontobaba! Qué te creía tú qu el Lagares no se iba a dar cuenta, como no es largo el tío…

—Po a lo mejón no. Lo podía avé trijinao.

—Te quiyá, joé, si escribiste Lagares con jota. Te descubrió por anarfabeto, y antes de que se pusiera a escribir carajotazos para nosotros yo le dije mi verdad.

—Aaaaaro Pisha, y te endiñó una tragantá por güena gente.

—Qué coraje me da que sea así, chiquillo, me la llevé porque tú eres un trampuchero.

—¡Avé que es peor gilipolla! Un carajotazo duele y y’astá. Pero un mes encerrao en el cajón de su mesa es mu duro Pisha.

—Las cagao y ahora lo paga conmigo. La Choco y el jartible del cuñao en el chiringuito de la playa y tú con la majá un mes en el bujero.

—Descuajaringao en el bujero compare, que tenía hasta feigbu, eso sí, todo mu oscuro.

—Aaaaaro, Killo, y yo tenía a Madona conmigo, te quiya, joé.

—No me achare má, Pisha. Escucha, anoche estuve en la feria con la parienta en la caseta de Acosafe.

—Acoquéeee…

—Joé Pisha, la caseta de la Asociación de Comerciantes Satisfechos y Felices, o no le ve la cara a los nota lo felice que son desde que tenemo tranvía.

—Aaaaaro, por eso huele a poza en to la calle Real.

—Noniná.

—Me zúarcarajo la feria, la gente y tú, Killo, el arte no se compra, y yo tengo arte pa dá y pa regalar. No necesito que nadie me cante en la feria. Fíate en mí, hasta en mis andares tengo arte.

—Pisha, no me diga eso que cuando anda parece que te va jiñando por las pata abajo.

—Qué mala es la envidia, me cagondié. Ante se coge a un ciego que a un cojo.

—Será que antes se coge a un mentiroso que a un cojo… digo yo.

—Es que tú ere mu listo, peaso de sieso. Vamos a ver, ¿tú de adónde eres, Killo?

—De donde voy a ser, de la Isla Pisha.

—¿Pero no naciste en Utrera?

—Si, y qué, ¿tú no sabes que el gaditano nace donde le sale del carajo?

—Joé, Killo, ¿entonces yo por ser de Cái podía haber nacido en Sevilla?

—Si, compare, pero en vez de un Pisha con arte sería un miarma con malage.

—Ya sartó, jartible, que ere mu jartible, que el mes en el bujero ta dejao con una majá mu gorda.

—Pisha, ¿sabe que te digo? ¡Qué te vaya con tu arte al carajo!

—Te quiyapuí.



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Antié: Antes de ayer.




Jermineguay: Ernest Hemingway

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