Seguidores de Killo y Pisha

sábado, 28 de enero de 2012

I


EL BUJÍO





La calle Real de la Isla de León es un encuentro para muchos de sus habitantes, sobre todo, los domingos al mediodía, cuando la gente pasea por el tramo comprendido entre la Plaza del Rey y la Plaza de la Iglesia o se sienta para tomar el sol en una de sus numerosas terrazas. A una de sus aceras, la que calienta el sol, se le conoce por «la acera de los ricos» y a la otra por «la acera de los tramposos», siempre vacía por su frialdad, a excepción de los morosos, que pasean por ella para no ser vistos.

El encuentro con un amigo siempre va acompañado de un saludo muy característico.

—¡Eh! —grita Killo al ver pasar a su amigo.

—¡Ah! —le contestó éste.

—Qué, Pisha…

—Killo, me cago en tó tu muerto tó —le dice mosqueado— donde te mete peazo cabrón

—Me quedé sobao, Pisha, el aguamala ma dejao escoñao pa toldia —le muestra unas marcas rojizas en la pierna.

—Tequiyapuí.

—Joé, no vea como pica la hijoputa. No quise escarquearme, pero tranquilo que estoy alikindoi.

—Po yo, guannio y to, después del chapú, con mi parienta y mi cuñá nos fuimos a conocer el güichi nuevo.

—¿Tu cuñá la estartalá? ¿La Choco ? Compare qué mérito… ¿y el capillita ?

—Ese es un engurrumio solo gasta en chochitos de viejas pa pelar la pava —le dice indignado—. El gachó larga la parienta con su hermana pa que yo lo pague tó, y luego la mía se enfada porque le digo que el nota tiene una majá mu gorda.

—Noniná —le afirma Killo.

—Siempre tiene una excusa perfecta el muy mamón.

—Esta vez cual?

—El jartible de mi cuñao estaba clavando un espiche pa un cuadro del Nazareno, el cómpa de Lágrima de fondo; él, marcando el paso a las banditas, todo emocionado, hasta que se pegó el carajotazo, normá.

—¿Qué no? ¿Qué se puede esperar de un carajote? Un carajotazo.

—Pisha, ese menda es un vaina, es más flojo que una estera, y mira tú que está rellenito, pues conoce la ruta del colesteró y el parque de las gordas por fotografía. Ese no pasa de la retorta de su calle. Aunque esté esmallao, se queda con su espiche para no gastar.

—Qué mardá compare… —una sonrisa picarona se muestra en sus labios.

—Qué te lo digo yo, en Semana Santa se cansa p ato l’año.

—Un mojicón a tiempo lo espabila, Pisha, y si no, dale la espiocha, ya verás si corre. Vamos a lo nuestro, el bujío nuevo qué… un clavaso, seguro, como tó en la Isla, si el gachó ese es un muerto de hambre con cobarta.

—Killo, estaba empetao, mucha chusma y mucho miarma por to lao, como siempre.

—Miseria to compare. Bienmesabe y papa aliñá pa to quisqui, y la gente de la Isla gastando en el Puerto y en Cái lo que no tienen para gastarse por aquí.

—Pa to somos igual, Pisha, lo nuestro siempre lo peó. Menos el Nazareno que es sagrao, a los demás que les coja el mengue.

—Po te va a quedar muerto con lo que te voy a decir, Killo. Las mesas ocupá, la barra atiborrá, una locura, y pa colmo al camarero le faltaba un hervó y con cara catre, fíate cómo será el nota que se puso los zapatos apolillaos del día de la borriquita pa servir las mesas, imagínate, tenía el gachó una cebadura como un tomate, ¡Qué tío más borrico y que cebadura más gorda, mare mía!

—Cagondié, al final a cá Nanai,  allí tó con muchas papas fritas pa quitar el hambre.

—Ni mijita, de chamba cogimos mesa y nos apalancamos hasta la hora del lingotazo. A’vé quién carajo nos iba a mover de allí.

—Y la cocina, qué… peor que la del guarro ¿acomosí?

—Mu escamondá, Pisha, y el dueño un tiquismiqui , más perdío qué’l barco l’arró. Un sieso manío con un peaso de gachí una jartá buena.

—Andevá, cojone. Digo la comida, Pisha, que me importa el chicuco ni el chochete de la gachona. El menú, compare, que no está en ná.

—Dio vieja , me zampé una caballa con piriñaca p‘ató sus muerto, me puse púo.

—¿Y tu parienta?

—Iba a pedir una zapatilla caletera , pero se le antojó un choco de la casería que pesaba más de un kilo el hijo puta.

—Joé Pisha, ¿pa ella sola?

—Con su tinta y tó, pa luego no hablar en toda la noche, porque tenía los dientes ennegrios, la tía ni se engollipó ni ná, solo decía que fatiguita tengo.

—Las ardentías, Pisha, y el jipío, que también es mu malo.

—Killo, es que se dio una pechá… si con una mijita de aquí y un pedazo de allí, se queda de puta madre, pero como es tan jartible. Cuando íbamos por la acera de los tramposos, ella ya no sabía si subía p’arriba o si bajaba p’abajo.

—Compare, no me digas más porque solo he comio chicharos con arcauciles y estoy desmayao. Y la dolorosa qué… ¿te la metieron clavá?

—Killo, lo mejón de tó, como en Nanai pero con un mantecao de válvula.

—Y los pelotasos adonde…

—Adonde vasé, en la Gran Vía , adonde siempre. La parientas sentadas en la terraza, con los niños, que allí hay una hartá de niños dando por culo, compare, que más que la Plaza del Rey parece un parque infantil survencionao por la Junta de Andalucía.

—Y lo que gritan esas criaturitas, por Dios, tienen que llegar reventá a sus casas.

—Pa eso los sacan compare, pa que den por culo a los demás y quearse ellos muy tranquilos dándole al cubata y al pico.

—Al cubata cortito, Pisha, que la crisis es mu mala, una cerveza pató la noche hasta que revienten las criaturitas y pa casa a sobarla.

—Po yo, mi tres güisquis con seven haaa,,, no hay dió que me lo quite.

—Tú eres un previlegiao, compare.

—Vete al carajo, Pisha. —le dice reanudando la marcha.

—Tequiyapuí.

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Me cago en tó tu muerto tó: Insulto amistoso por el cabreo que se tiene tras la conversación con la otra persona.


Cabrón: Aunque esta palabra es un insulto en cualquier disputa, aquí también se utiliza de modo cariñoso en conversaciones entre amigos.

Aguamala: Medusa común en nuestras playas.

Tequiyapuí: Que no se está de acuerdo con lo que la otra persona está diciendo.


Escarquear: Eludir una responsabilidad.

Alikindoy: Estar atento a todo lo que sucede a su alrededor.

Guannío: También guarnio. Estado en el que se encuentra una persona después de un gran esfuerzo. (El esfuerzo puede ser real o aparente).

Güichi: Bar antiguo y pequeño, con vinos baratos y casi exclusivo para hombres. (Ya lo van frecuentando las parientas)

Choco: Mujer poco agraciada. Muy fea. También se le llama así al Calamar y a la Sepia.

Capillita: Se trata de la persona que vive todo el año por y para la Semana Santa. Es su único tema de conversación.

Engurrumío: Arrugado después de mucho tiempo en el agua.

Chochitos de viejas: Altramuz.

Majá mu gorda: Que está atontao.

Noniná: Afirmación absoluta de lo que nos dicen.

Lágrima: referido a la agrupación musical Virgen de las lágrimas de San Fernando.

Vaina: Tonto, carajote

La ruta del colesteró: Una zona en San Fernando muy frecuentada por todos aquellos que tienen diagnosticado Colesterol alto.

Parque de las gordas: La misma ruta del colesterol, adonde también van las mujeres con exceso de peso.

Retorta: Rotonda.

Mojicón: Bofetada.

Bujío: Lugar modesto que sirve como punto de reunión.

Empetao: Qué está lleno de gente.

Miarma: Nombre genérico para referirse a un sevillano.

Bienmesabe: Cazón en adobo. Típico de San Fernando.

Que te coja el mengue: que te cojan los espíritus de los muertos.

Te falta un hervó: Persona de corta inteligencia.

Cebadura: Rozadura producida por un zapato. Suele ocurrir cuando se estrenan.

Cagondié: Expresión que se utiliza cuando las cosas no han salido como uno desea.

Cá Nanai: Bar típico de San Fernando, en el Barrio de la Pastora, conocido por su buena cocina

Chamba: Suerte

Guarro: conocido en San Fernando por sus tortillitas de camarones y por lo guarra que tiene la cocina.

Acomosí: A qué sí.

Tiquismiqui: Persona incordiante, que siempre pone alguna pega.

Sieso manío: Persona antipática y estúpida.

Andevá, cojones: Expresión que le indica a la otra persona que se está pasando en sus comentarios.

Chicuco: Dependiente de una tienda de ultramarino o tienda de barrio.

Dió vieja: Esta expresión se utiliza cuando uno se queda asombrado por algo.

Piriñaca: aliño de tomate, pimiento, cebolla, aceite, vinagre y sal que acompaña a la caballa

Púo: Hartarse de comer.

Zapatilla caletera: Zapatilla pescada en la zona de la Caleta de Cádiz

Choco de la casería: Choco pescado en la playa de la Casería de la Isla

Jartible: Persona excesivamente pesada.

La acera de los tramposos: En la calle Real, la gente paseaba por la acera que da el sol. Los que debían dinero, se iban a la contraria para no ser vistos. De ahí el nombre. En la actualidad, estas aceras han desaparecido.

Chicharos con alcauciles: Guisantes con alcachofas.

Mantecao: Helado

Válvula: Gratis

Gran Vía: Bar de la Plaza del Rey que ha sido lugar de encuentro de varias generaciones.






1 comentario:

  1. Jejejeje, no sé si me rio mas con la historia, o con la traducción del diccionario jajaja Que mira que por aquí tambien se dicen muchas de las cosas que dicen, como lo de tiquismiquis, que por desgracia conozco a mas de uno jajaja
    Vale, me voy a por el siguiente, que me gusta recordar sus charlas, muy bueno si señor ^^

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